Las hojas, las flores y los aceites extraídos de la planta se utilizan ampliamente como ingredientes alimentarios en diversas cocinas, por lo que se consideran seguros. En cuanto a los pesticidas, el tomillo, el aceite de tomillo y su principal componente activo, el timol, han demostrado tener propiedades antimicrobianas, antifúngicas e insecticidas.